YACIMIENTO DE POMPEYA: LUPANAR

El prostíbulo más conocido de Pompeya se encuentra en la intersección de dos calles secundarias, el Vicolo de Balcone Pensile y el Vicolo del Lupanar, en la zona más antigua de la ciudad, muy cerca de los baños y tabernas,  entre el Foro, el mercado y la Via Stabiana. Numerosas indicaciones fálicas en el pavimento de las calles adyacentes, en las paredes e incluso en los muros de entrada de las viviendas señalaban la dirección al cliente.

             

Se trata de un edificio de dos plantas con un gran balcón en forma de L en el piso superior. La puerta principal, situada en el Vicolo del Lupanar, conduce a un pasillo central con cinco habitaciones (cellae meretriciae) a cada lado, pequeñas, mal ventiladas y carentes de intimidad, en las que destaca la cama de piedra pegada a la pared, que se cubría con un colchón de lanas o pieles para hacer su uso más comodo; es posible que estas habitaciones contaran también con alguna mesita o algún tipo de lamparilla, además de alguna jarra de agua para el aseo personal. 

      

En las paredes aún es posible ver las inscripciones dejadas por visitantes y trabajadoras del local; entre las ciento veinte que se han podido descifrar encontramos las de algunos hombres que alardean de sus proezas amatorias o que simplemente dejan constancia de su paso por el lugar y las de meretrices que alaban a sus clientes o anuncian sus precios y sus especialidades, o simplemente dejan escritos sus nombres o los de sus acompañantes y sus profesiones, lo cual indica que no había problema social por reconocer esa actividad. Hubo quien incluso anotó una cita de Virgilio.
     

Al fondo del pasillo, tras un falso muro de yeso decorado con pequeñas figuras volantes se hallaba la puerta de acceso a una letrina y junto a ella la escalera de madera que conduce al segundo piso, a la que se podía acceder directamente desde una entrada secundaria en el Vicolo del Balcone Pensile.

   

La parte baja de las paredes de las habitaciones y la pared de división de la letrina están decoradas con paneles de cenefas y pequeñas figuras volantes, mientras que en la parte superior, sobre el dintel de las habitaciones, la decoración cambia radicalmente y se hace más acorde con el local: una serie de pequeños frescos  muestran parejas en distintas posiciones sexuales; estas pinturas, a decir de los investigadores, no tenían una finalidad decorativa, sino que eran una especie de catálogo de especialidades de la casa. En el centro se encuentra un pequeño fresco de Príapo bifálico cuya finalidad sería espantar los malos espíritus.

          

La planta superior, a la que puede accederse directamente desde la escalera situada en la entrada del Balcone Pensile, cuenta con una amplia balconada que recorre toda la doble fachada, desde la cual se accede a cinco nuevas habitaciones, un poco más espaciosas y mejor ventiladas que las de la planta baja. Se ha especulado que estas habitaciones estuviesen reservadas para los clientes más adinerados, aunque la ausencia de pinturas eróticas hace pensar que pudiesen ser las habitaciones privadas de las chicas.