EL FIN DEL IMPERIO ROMANO: LA CAÍDA DEL COLOSO DE OCCIDENTE

¿Murió el Imperio romano de muerte natural o fue asesinado? La desaparición del que fue el mayor Estado que ha conocido Europa ha llevado a preguntarse por las causas de tal debacle.


Tradicionalmente el fin del Imperio Romano de Occidente se sitúa en una fecha concreta, el año 476. La Roma fundada por el legendario Rómulo en el año 753 a.C. y el Imperio establecido por Augusto a finales del siglo I a.C. llegarían a su término con el reinado del último emperador, Rómulo Augústulo, llamado no por casualidad como sus dos ilustres antecesores. Su deposición a manos del general germano Odoacro marcó la derrota final del Imperio Romano en la lucha contra los pueblos bárbaros.

En realidad, más allá de su simbolismo, el episodio de Rómulo Augústulo tuvo escasa importancia histórica. La penetración de los pueblos bárbaros en el territorio del Imperio Romano venía de muy atrás. A mediados del siglo III francos, godos y hérulos recorrieron el Imperio saqueando Hispania, Galia y Grecia. En el año 378 un emperador murió en una batalla en la que todo un ejército romano fue vencido por los godos. En las décadas siguientes tuvo que ser un vándalo al servicio del Imperio, Estilicón, quien comandara la resistencia frente a las correrías de los pueblos del norte. A principios del siglo V la civilización romana conoció los momentos de mayor angustia, con las invasiones en masa de visigodos, vándalos, suevos, lombardos, etc. Si hubo un episodio que para los contemporáneos representó el fin de una época, fue el saqueo de Roma en el año 410 por los visigodos de Alarico. A partir de entonces, un territorio tras otro fueron desgajándose del antiguo Imperio para constituirse en reinos independientes, desde Hispania y el norte de África hasta Britania y Bélgica.

Pero todo ello no significó el triunfo de la “barbarie”. Los vencedores, además de adueñarse de las riquezas del imperio, heredaron buena parte de sus costumbres y de su cultura, gracias a menudo a la influencia de la Iglesia. De manera que pocos años después de la caída de Rómulo Augústulo, el ostrogodo Teodorico, como rey de Italia, volvía a vestir la púrpura de los emperadores e inauguraba un reinado de pazinspirado en los ideales de Augusto.

Fuente: History National Geographic

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